06 novembre, 2011

Un chorro de agua fría en la espalda.
Un reloj despertador sonando.
Unas ganas inmensas de llorar.
Por nada y por todo a la vez.
Por los nenes que mueren de hambre en África. Por mi misma.
Un poco de amor propio. Un poco de desamor.
Una lágrima nueva.
Un grito ahogado por un osito de peluche.
Una docena de medialunas. De grasa y de manteca.
Unas horas largas de cuevana.
Unas canciones de los arctic monkeys.

De repente me di cuenta de todo lo que dejé. De todo lo que viene y que no se que carajo es.
De mi intevitable resistencia a cumplir 18 años. De tener que abandonar obligada a mi mantita azul. De verme sola en la vida de nuevo. como siempre.
De que quiero mandar todo a la mierda. del trabajo, de las carreras, de los amores de silvio rodriguez y no mas de the strokes. Esas cosas que me enseñaron que significaban crecer, esas que no significan nada para mi.
Del verano en la feliz. Del asado en la quinta de luján. De la hepatalgina. Del sexo sin intriga. Del placer de descubrir un sabor de té nuevo o gastar menor rellenando el cartucho de la impresora. De la propia contestadora con tu voz. De la insaciable inquisición de electrodomésticos. Del quien sabe que.
Del que nadie sabe nada de nada.
Del no se que.
Chau.

The Lovers - Arctic Monkeys