Queda un cierto dejo de noche arrabalera.
de corazón desdentado, de callecita triste.
La luz de la esquina solo dibuja una sombra,
una sombra que alguna vez supo ser dos.
y el silbido lejano se escucha al compás de marion.
algunos acordes perdidos quizás, también.
surgen en el eco de la madrugada, pero nadie los escucha,
por que todo duerme, por que nadie sospecha.
y en un estrecho momento, en aquella soledad de callecita de barrio,
una triste melodía de bandoneón resuena,
y poquito a poco va colmando el aire.
se va hundiendo en cada hueco, en cada espacio vacío.
Los pies ya no repican, porque ya es tarde para eso.
Solo se puede soñar,
uno solo dibuja en el aire los lujos de su imaginación.