Se aman y no lo pueden evitar, no se si será por inercia, por acción divina, por lo puro y lógico de la realidad. Ni yo , ni ellos lo saben. Es natural, se da y punto.
Y punto y coma, quiebre, una palabra, un gesto, una caricia o beso negado, se convierte en guerra, campos de batalla en donde ambos están indefensos, vulnerables. Malos capitanes de su tripulación. Malos comandantes de su operativo. Se defienden con escudos de vidrio, y se respaldan en su orgullo.
ATAQUE! uno de los dos cae. Uno de ellos escucha el canto de una sirena, es colorado.
Cae a sus pies una vez más. Ella también. No lo pueden evitar.
Y hasta nuevo aviso se aman incondicionalmente, eternizando cada momento. Hasta un nuevo quiebre que reafirma cada vez que se aman más y más.
Y yo, simple mortal, lo veo desde afuera. De vez en cuando cae una lágrima por mi cara, triste, por mi, por la desgracia de no tener la suerte, de poder caer una vez y otra en los brazos de una misma persona. Pero también es de felicidad, por que se aman, no lo pueden evitar.
Inscription à :
Publier les commentaires (Atom)
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire