Quiero escuchar tus tangos
no me importa que sean reos, ni desprolijos,
quiero escucharlos porque se que se me van a llenar
el corazón de flores, la boca de poesías.
Quiero que seas mi armonía y mis ganas de llegar
quiero envolverte en los abrazos que aprendí
y confiar en que tus brazos son igual de cálidos, igual de míos
porque estamos cantando.
Cuando tu voz se mezcla con la mía, y a la vez se mezclan con otras
en grito de guerra y de entrega, en grito ahogado de dolor colectivo
seamos juntos en la ola que explota contra las piedras
la marea nos llevará hasta destino.
Caminas y te veo arder a cada paso.
Me emociona pensarte, verte, vernos así, a vos y a todes
envueltos en la magia que encierra la retórica poética
que traza puentes infinitos, abiertos y nuevos.
Cuándo el norte se vuelva transparente
y podamos andar descalzos,
porque las piedras solo queman con nuestro fuego,
que es el de la creación,
entonces:
nos fundieremos con su calor en el abrazo de un tango,
hermanados con el mundo,
y con la certeza de prender fueguitos a cada paso.
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