31 mars, 2013

UR.

Tal vez fue el escenario perfecto.
Pieles bronceadas por doquier, cielos de abundantes estrellas todas, absolutamente todas las noches.
Música cálida en cada rincón del pueblo. Sonrisas de incontables dientes blancos.
Pastizales bañados de lujuria y rocío de media noche. Amigos, comida, vino.
Ya en mi memoria son imágenes. Las pienso una vez. Otra. Otra más.
Las trato de encastrar, como si fuese un rompe-cabezas que nunca termino de armar.
Que paso antes. Que pasó después. Como se mezclan en mi la cronología y los olores. Los sabores. 
Las sensaciones indescriptibles, las que nunca podría tipear. 
Los mates matinales con yuyos y abrazos. Los pies que se encuentran en el medio de la noche.
Uno se ríe. El otro también. Orgánico. Creíble. Te creo. Me crees?
Cuando cambió el escenario se me mezclaron las escenas.
Se me cambiaron los papeles. 
No pensaba escribir sobre esto, por que me parecía un cliché..
Un amor de verano, una tontería de adolescente.
Pero también me fue orgánico hacerlo.
En este o en cualquier escenario yo pienso ser la misma.

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